Dormir bien no siempre se trata de sumar más horas. La temperatura, la almohada, el colchón y hasta la ubicación de la cama pueden influir en qué tan reparador es el descanso.
Estos cinco ajustes pueden ayudarte:
Revisá dónde está ubicada la cama Si está cerca de una ventana con mucho ruido, luz exterior o corrientes de aire, quizás sea momento de cambiarla de lugar.
Elegí la ropa de cama según la estación En las noches más cálidas, materiales como el algodón o el lino permiten una mejor circulación del aire y ayudan a mantener una temperatura más agradable.
Prestá atención al colchón No existe un colchón ideal para todo el mundo. La firmeza y el soporte adecuados dependen de tu postura, tu peso y de si dormís solo o acompañado. Si presenta hundimientos o ya no te resulta cómodo, probablemente sea hora de revisarlo.
No subestimes la almohada Una buena almohada debe acompañar la postura del cuerpo y mantener el cuello alineado. Si te levantás con molestias en el cuello o los hombros, puede que la altura o el soporte ya no sean los adecuados.
Volvé a convertir el dormitorio en un lugar de descanso Trabajar, comer o mirar series desde la cama puede hacer que al cerebro le cueste asociar ese espacio con dormir. Reducir las pantallas y mantener horarios más regulares también puede ayudar.
Dormir mejor puede empezar con pequeños cambios. Y si el colchón ya no te brinda el descanso que necesitás, en Royal Bed podemos ayudarte a encontrar el modelo que mejor se adapte a vos.

